A raíz de este proceso de mentoring les he estado contando historias a los chicos a manera de ejemplos de diversas situaciones que me han tocado vivir y pasar a los largo de los años y conforme las iba contando, recordé por qué elegí esta profesión y porque me apasiona tanto.

Y es que muchas veces nuestra profesión esta algo subestimada, pero la verdad es que es una carrera mucho más complicada de lo que mucha gente piensa o se imagina.

Primero, por que los horarios son duros. No hay navidad, ni año Nuevo, no hay feriados, y mucho menos horarios de oficina, por el contrario, hay que cubrir turnos de 8 horas que incluyen amanecidas y ruegas que a tu relevo no le pase nada o no tenga ningún contratiempo, porque si no, pues te quedas a “dobletear”. (hacer dos turnos seguidos).

Segundo, tienes que tener una verdadera vocación de servicio por que el trabajo que hacemos, por ejemplo si eliges el camino de operaciones es generalmente físico, parados en recepción (con taco 9 si no quieres perder el glamour!) atendiendo en banquetes eventos de almuerzos o cenas, conferencias que incluyen montajes y desmontajes en tiempos récord, o sirviendo en los restaurantes, y ni que decir si estás en la cocina.
Y todo esto hay que hacerlo siempre con la mejor cara y la mejor sonrisa, por que al final del día estamos trabajando en la industria de la hospitalidad.

Tercero, hay que ser multitasking, más en estos tiempos de pandemia, donde hay que poder y saber hacer de todo, pues hay que tener la disponibilidad y flexibilidad de ayudar y “meter la mano” en las áreas donde más se necesita ayuda o donde más ocupados estén. Pues el éxito del hotel y de la operación dependen del trabajo en equipo y esta frase créanme que no es un cliché.

Pero la parte del trabajo mas compleja no es todo lo anterior, no! Lo más difícil es el poder ser un ser humano en las situaciones más complicadas o delicadas que nos tocarán vivir en un turno cualquiera, sin perder de vista que siempre hay que tener en cuenta procedimientos o protocolos.

Hemos visto pasar huéspedes que durante su estadía pasan un sin fin de travesías. Algunas veces se enteran de la pérdida de algún familiar o ser querido, quizá sufren un accidente, o se enferman porque comieron algo que no les cayó bien por citar lo menos.
También pueden sufrir de robos en la calle, o la pérdida de documentos o pertenencias, o algo tan simple y muy común como que no les llegó una maleta o su material para una presentación importante, por mencionar solo algunos ejemplos de tantos.

Y es que es, en esos momentos donde sale nuestra verdadera esencia y vocación, y nos convertimos de pronto en esas personas capaces de mover cielo y tierra para que sea cual sea la situación que está enfrentando ese huésped, se resuelva.
En nuestras manos no solo está la solución a un problema, eso lo hace cualquiera.

Un hotelero tiene una palabra de aliento en el momento justo, una gesto de apoyo cuando se acaban las ideas, un acompañamiento durante un proceso difícil, y todo siempre con el único fin de confortar y ayudar a esa persona, a ese huésped y que no se sienta solo.

Y eso, va mucho más allá del servicio o la hospitalidad.

Son precisamente en esos momentos que nos convertimos en los héroes de nuestros huéspedes, salvando situaciones, arreglando confusiones, previniendo desastres o simplemente siendo empáticos y considerados.

Ser hotelero es más que una profesión, ser hotelero significa que cada día tenemos la maravillosa oportunidad de ser el héroe de alguien y tener la dicha de poder tocar una vida y dejar algo de nosotros en ella.

Desde hace un par de semanas estoy haciendo una especie de entrenamiento o “shadow” a dos de mis mejores talentos en el hotel y en este camino, caí en cuenta o quizá ya lo sabía, no lo sé… de algo que damos por sentado a diario.

A raíz de este proceso de mentoring les he estado contando historias a los chicos a manera de ejemplos de diversas situaciones que me han tocado vivir y pasar a los largo de los años y conforme las iba contando, recordé por qué elegí esta profesión y porque me apasiona tanto.

Y es que muchas veces nuestra profesión esta algo subestimada, pero la verdad es que es una carrera mucho más complicada de lo que mucha gente piensa o se imagina.

Primero, por que los horarios son duros. No hay navidad, ni año Nuevo, no hay feriados, y mucho menos horarios de oficina, por el contrario, hay que cubrir turnos de 8 horas que incluyen amanecidas y ruegas que a tu relevo no le pase nada o no tenga ningún contratiempo, porque si no, pues te quedas a “dobletear”. (hacer dos turnos seguidos).

Segundo, tienes que tener una verdadera vocación de servicio por que el trabajo que hacemos, por ejemplo si eliges el camino de operaciones es generalmente físico, parados en recepción (con taco 9 si no quieres perder el glamour!) atendiendo en banquetes eventos de almuerzos o cenas, conferencias que incluyen montajes y desmontajes en tiempos récord, o sirviendo en los restaurantes, y ni que decir si estás en la cocina.
Y todo esto hay que hacerlo siempre con la mejor cara y la mejor sonrisa, por que al final del día estamos trabajando en la industria de la hospitalidad.

Tercero, hay que ser multitasking, más en estos tiempos de pandemia, donde hay que poder y saber hacer de todo, pues hay que tener la disponibilidad y flexibilidad de ayudar y “meter la mano” en las áreas donde más se necesita ayuda o donde más ocupados estén. Pues el éxito del hotel y de la operación dependen del trabajo en equipo y esta frase créanme que no es un cliché.

Pero la parte del trabajo mas compleja no es todo lo anterior, no! Lo más difícil es el poder ser un ser humano en las situaciones más complicadas o delicadas que nos tocarán vivir en un turno cualquiera, sin perder de vista que siempre hay que tener en cuenta procedimientos o protocolos.

Hemos visto pasar huéspedes que durante su estadía pasan un sin fin de travesías. Algunas veces se enteran de la pérdida de algún familiar o ser querido, quizá sufren un accidente, o se enferman porque comieron algo que no les cayó bien por citar lo menos.
También pueden sufrir de robos en la calle, o la pérdida de documentos o pertenencias, o algo tan simple y muy común como que no les llegó una maleta o su material para una presentación importante, por mencionar solo algunos ejemplos de tantos.

Y es que es, en esos momentos donde sale nuestra verdadera esencia y vocación, y nos convertimos de pronto en esas personas capaces de mover cielo y tierra para que sea cual sea la situación que está enfrentando ese huésped, se resuelva.
En nuestras manos no solo está la solución a un problema, eso lo hace cualquiera.

Un hotelero tiene una palabra de aliento en el momento justo, una gesto de apoyo cuando se acaban las ideas, un acompañamiento durante un proceso difícil, y todo siempre con el único fin de confortar y ayudar a esa persona, a ese huésped y que no se sienta solo.

Y eso, va mucho más allá del servicio o la hospitalidad.

Son precisamente en esos momentos que nos convertimos en los héroes de nuestros huéspedes, salvando situaciones, arreglando confusiones, previniendo desastres o simplemente siendo empáticos y considerados.

Ser hotelero es más que una profesión, ser hotelero significa que cada día tenemos la maravillosa oportunidad de ser el héroe de alguien y tener la dicha de poder tocar una vida y dejar algo de nosotros en ella.

Artículo publicado originalmente en el blog personal

Hoteleros con H de Héroes

Gaby Gadea                                             

Gerente General  Fairfield by Marriott Lima Miraflores

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